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San
Antonio de Padua |
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Mientras
estaba en esta ciudad presenció la llegada de los
cuerpos de los cinco primeros mártires franciscanos
muertos por su fe en Jesucristo, en Marruecos.
Fernando recibió como un aldabonazo muy fuerte en su
corazón y como una llamada a ser Mártir como
aquellos valientes religiosos. |
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Trabó
amistad con un grupo de franciscanos y quiso imitar
a San Francisco. Para ello se separó de los
agustinos. A los 27 años se hizo franciscano y tomó
el nombre de Antonio en recuerdo de San Antonio
Abad. |
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Predicaba los 40 días de cuaresma a pesar de la
hidropesía que lo atormentaba. La gente se lanzaba a
tocarlo y era necesario un escuadrón de hombres para
protegerlo después de los sermones. Le quitaban
pedazos de hábito. |
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Cierto
día un descreído pidió al santo que le probara con
un milagro que Jesús sí está en la Santa Hostia. El
hombre aquel dejó a su mula tres días sin comer, y
luego cuando la trajo a la puerta del templo le
presentó un bulto de pasto fresco y al otro lado a
San Antonio con una Santa Hostia. La mula dejó el
pasto y se fue ante la Santa Hostia y se arrodilló. |
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No llegó
a Padua hasta 1230. Al año siguiente, tras haber
predicado una cuaresma que conmovió profundamente a
la ciudad, moría a los treinta y seis años. Iba a
dar comienzo la obra póstuma de Antonio. |
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El 13 de
junio de 1231, con las palabras "Ya veo a Dios",
volaba a la eternidad. Antes de un año de su muerte,
era canonizado (30 de mayo de 1232) y ya empezaban a
multiplicarse los milagros debidos a su intercesión. |
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