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San
Benito José Labre |
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El mismo
rechazo recibió de los cistercienses de Montagne en
Normandía, a donde llegó después de haber recorrido
60 leguas a pie en pleno invierno. Sólo seis semanas
permaneció en la Cartuja de Neuville, y un poco más
en la abadía cisterciense de Sept-Fons, de la que
siempre llevó la túnica y el escapulario de novicio. |
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A los 22
años tomó la gran decisión: su Monasterio sería el
camino, y más exactamente las calles de la ciudad de
Roma. Sobre el pecho llevaba un crucifijo, en el
cuello una corona, y en las manos una camándula. No
comía sino un pedazo de pan y una que otra legumbre;
no pedía limosna, y si se la daban, la repartía con
los otros pobres, corriendo el riesgo de que el
benefactor, pensando que era por descontento, junto
con la moneda le proporcionara también una buena
paliza (como efectivamente le sucedió un día).
Pasaba las noches en las ruinas del Coliseo y
durante el día permanecía en oración contemplativa y
en peregrinaciones a los varios Santuarios: el más
querido era el de Loreto. |
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Murió
agotado por las fatigas y por la absoluta falta de
higiene el 16 de Abril (miércoles Santo) de 1783, en
la trastienda del carnicero Zaccarelli, cerca de la
Iglesia de Santa María dei Monti, en donde fue
sepultado con asistencia de muchísimo pueblo. Fue
canonizado por León XIII en 1881. |
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