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Santa
Casilda de Toledo |
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La
princesita mora tiene un natural abundante en
clemencia y ternura. Rodeada de todo tipo de
comodidades y atenciones en la fastuosidad de la
corte, no soporta la aflicción de los desafortunados
que están en las mazmorras. Siente una especial
piedad con los cautivos pobres y los intenta
consolar llevándoles viandas en el hondón de su
falda. Un día, cuando realizaba esta labor
misericordiosa, fue sorprendida por su padre que le
preguntó por lo que transportaba, contestando ella
que "rosas" y milagrosamente, las viandas fueron
convertidas en rosas y la princesa se salvó. |
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Comienza
una grave dolencia. El flujo de sangre aumenta y la
ciencia médica de palacio es incapaz de curarla. El
Cielo le revela que encontrará remedio en las aguas
milagrosas de San Vicente, allá por la Castilla
cristiana. prepara el viaje de su hija con comitiva
real. En Burgos recibe Casilda el Bautismo y marcha
luego a los lagos de San Vicente. Recuperada la
salud según se le dijo, decide consagrar a Cristo la
virginidad de su cuerpo milagrosamente curado y
resuelve pasar el resto de sus días en la soledad,
dedicada a la oración y a la penitencia. |
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Murió de
muy avanzada edad, siendo sepultada en la misma
ermita que ella mandó construir y que pronto se
convirtió en lugar de peregrinación. |
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