|
|
|
San Eloy |
|
|
|
|
|
Nuestro
Santo fabricó también los preciosos relicarios en
los cuales se guardaron las reliquias de San Martín,
San Dionisio, San Quintín, Santa Genoveva y San
Germán. |
|
Pero lo
que llamó poderosamente la atención de estos
principales del país galo no fue sólo su arte. Eso
fue el punto de arranque. Luego fue el
descubrimiento de su entera personalidad
profundamente honrada. Un hombre cabal. De espíritu
recto. Cristiano más de obras que de nombre. Piadoso
en su soledad y coherente en la vida. Prudente en
las palabras y ponderado en los juicios. Un sujeto
poco frecuente en sus tiempos atiborrados de
violencia. |
|
El nuevo
rey Dagoberto le regaló un terreno en Limousin,
donde fundó un monasterio de hombres. Luego el rey
le regaló un terreno en París y allá fundó un
monasterio para mujeres. A sus religiosos les
enseñaba el arte de la orfebrería y varios de ellos
llegaron a ser muy buenos artistas. Por sus grandes
virtudes fue elegido obispo de Rouen, y se dedicó
con todas sus energías a obtener que las gentes de
su región se convirtieran al cristianismo, porque en
su mayoría eran paganas. Se conservan 15 sermones
suyos, en los que ataca fuertemente a la
superstición. |
|
Poco
después le llegó una gran fiebre. Murió el 1 de
diciembre del año 660
con la
tranquilidad de quien ha dedicado su vida a hacer el
bien y a amar a Dios. Este artífice de los metales
nobles y de las gemas preciosas que no se dejó
atrapar por la idolatría a las cosas perecederas ha
sido adoptado como patrono de los orfebres,
plateros, joyeros, metalúrgicos y herradores. |
|
|
|
 |
| |
 |
|
| |
|
|
|