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Santas
Perpetua y Felicidad |
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En medio
de una gran redada contra los cristianos, ambas
mujeres fueron hechas prisioneras. Como era habitual
fueron llevadas a los tribunales, donde primero
intentaron convertirlas de nuevo al paganismo;
después las amenazaron y, por último, las
torturaron. Las actas de su martirio nos cuentan con
qué sentido del humor afrontaban estas dos ilustres
mártires todos sus tormentos, y la leyenda nos habla
de los sueños que Dios les enviaba para
reconfortarlas y darles esperanza. |
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Felicidad dio a luz un hijo en la cárcel de Cartago
e inmediatamente lo dio en adopción a una familia
cristiana. En cuanto al hijo de Perpetua, fue su
padre quien se hizo cargo de él, desolado porque su
esposa no fue capaz de renunciar a Dios por su
familia. Perpetua y Felicidad murieron en el
anfiteatro de Cartago junto con otros muchos
mártires. Las actas reflejan que, antes de que
soltaran a los leones, los condenados se
intercambiaron un beso como señal de paz. Estas dos
grandes mujeres renunciaron a sus propios hijos, la
una rica e instruida y la otra humilde y sencilla
sirvienta, jóvenes esposas y madres, que en la flor
de la vida prefirieron renunciar a los goces de un
hogar, con tal de permanecer fieles a la religión de
Jesucristo. |
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Los
escritos de Perpetua formaron un libro que se llama
Pasión de Perpetua y Felicidad. La frescura de esas
páginas ha llenado de admiración y conmoción a
enteras generaciones. |
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