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en el año 1066 en Soissons y murió aquí
mismo en 1115. De joven vio que su vocación
se inclinaba por ser monje. A los 30 vivía
muy feliz como un sencillo religioso en la
abadía de Mont-Martin. En pocos años supo
darle prosperidad a la abadía y a todos los
alrededores. Cuando el arzobispo se enteró
de quién era este monje, le ofreció que se
hiciera cargo de la abadía de San Remigio,
la más importante de su diócesis. Godofredo
le contestó diciéndole que no quería. De
hacerlo, sería como un hombre que deja a su
mujer para irse con otra más guapa. No
obstante, se pensó el tema de la obediencia
y, al final, aceptó no ser abad sino obispo
de Amiens. |
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Proveniente de una vida monacal,
forjada en la austeridad, empezó por
reformar al clero que estaba sumido
en la simonía y no administraba los
sacramentos. Una gran degradación
moral y religiosa. Y no solamente
quiso reformar al clero, sino que
también se puso duro con los señores
que acampaban por sus fueros. |