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San Hugo |
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Hugo
quiere poner remedio a todo, pero ni las
penitencias, ni las visitas y exhortaciones a un
pueblo rudo y grosero surten efecto. Después de dos
años todo sigue en desorden y desconcierto. Termina
el obispo por marcharse a la abadía de la Maison-Dieu
en Clermont y por vestir el hábito de San Benito.
Pero el papa le manda taxativamente volver a tomar
las riendas de su iglesia en Grenoble.
Con
repugnancia obedece. Se entrega a cumplir fielmente
y con desagrado su sagrado ministerio.
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San Hugo
de Grenoble fue uno de los artífices de la fundación
de la Gran Cartuja. Ayudó a San Bruno y sus seis
compañeros a establecerse en ella, que para él fue
siempre remanso de paz y un consuelo; frecuentemente
la visita y pasa allí temporadas viviendo como el
más fraile de todos los frailes. |
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Al final
de su vida, atormentado por tentaciones que le
llevaban a dudar de la Divina Providencia, aseguran
que perdió la memoria hasta el extremo de no
reconocer a sus amigos, pero manteniendo lucidez
para lo que se refería al bien de las almas. Su vida
fue ejemplar para todos, tanto que, muerto el 1 de
abril de 1132, fue canonizado solo a los dos años,
en el concilio que celebraba en Pisa el Papa
Inocencio. Fue el obispo que nunca quiso serlo y que
se santificó siéndolo.
Es
modelo de obispos y de los más Santos de todos los
tiempos. |
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