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aura
de Córdoba, viuda y mártir.
Pertenecía a una noble familia y además
estaba casada con un importante funcionario
del emirato independiente cordobés. Pero
quedó viuda y entra en el Monasterio de
Santa María de Córdoba, llegando incluso a
ser madre superiora y abadesa
en 856 por decisión unánime de las monjas
que la admiraban, en plena época de
persecución y masacre de los cristianos por
los musulmanes. Proclamó en público su fe
cristiana y el emir Muhammad I la mandó
prender y azotar, ya que en esos tiempo
España estaba invadida por los musulmanes.
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Al ver que no renegaba del
cristianismo, fue llevada a los más
duros castigos de varas antes de ser
sumergida en una caldera de plomo
hirviendo, y aún así en plena agonía
seguía con sus cánticos y alabanzas
día y noche que habían hecho las
delicias de sus compañeras de
monasterio. |