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San Pio
V |
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Se le
recuerda principalmente como “el Papa de la victoria
de Lepanto”, no porque fuera un hombre belicoso,
sino porque con su autoridad y con su prestigio
personal logró imponer una tregua en las discordias
caseras de los Estados europeos y llevarlos a una
“santa alianza” para detener la amenazadora avanzada
de los turcos. El 7 de octubre la armada Cristiana
obtuvo en las aguas de Lepanto una definitiva
victoria contra la flota turca. Ese mismo día Pío V,
que no disponía de los rápidos medios de
comunicación de hoy, ordenó que tocaran todas las
campanas de Roma, invitando a los fieles a darle
gracias a Dios por la victoria obtenida. |
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Pío V
fue sobre todo un gran reformador. Entre las
reformas que promovió, siguiendo el concilio de
Trento, recordamos la obligación de residencia para
los obispos, la clausura de los religiosos, el
celibato y la santidad de vida de los sacerdotes,
las visitas pastorales de los obispos, el impulso a
las misiones, la corrección de los libros
litúrgicos, la censura de las publicaciones. La
rígida disciplina que el Santo Pontífice impuso a la
Iglesia fue también norma constante de su vida.
Vivía el ideal ascético del fraile mendicante.
Condescendiente con los humildes, paterno con la
gente sencilla, pero sumamente severo con cuantos
comprometían la unidad de la Iglesia, no dudó en
excomulgar y decretar la destitución de la reina de
Inglaterra, Isabel I, a sabiendas de las
consecuencias trágicas que esto acarrearía a los
católicos ingleses. |
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En 1572,
el Papa sufrió el violento ataque de una dolorosa
enfermedad que le produjo la muerte el 1 de mayo del
mismo año, a los 68 años de edad. Fue canonizado en
1712. |
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