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Santa
Paulina
Jaricot |
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Cuando
en 1814 el Papa Pío VII quedó libre de la prisión en
la que lo tenía Napoleón, el pueblo entero salió en
todas partes a aclamarlo triunfalmente en su viaje
hacia Roma. Paulina tuvo el gusto de que el Santo
Padre al pasar por frente a su casa la bendijera y
le pusiera las manos sobre su pequeña cabecita. |
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Un día
entró a un templo y oyó predicar a un Santo
sacerdote acerca de lo pasajeros que son los goces
de este mundo y de lo engañosas que son las
vanidades de la vida. Después del sermón fue a
confesarse con el predicador. Y es entonces cuando
nace la nueva obra llamada "Propagación de la fe".
Son grupitos de 10 personas, las cuales se
comprometen a dar cada una alguna limosna para los
misioneros, y ofrecer oraciones y pequeños
sacrificios por ellos. Paulina va organizando
numerosos grupos, llamados coros, entre sus
amistades y las gentes de su alrededor y pronto
empiezan ya a recoger buenas ayudas para enviar a
tierras lejanas. |
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Paulina
se fue a Roma a contarle al Santo Padre Gregorio XVI
su idea de la Propagación de la Fe. El Sumo
Pontífice aprobó plenamente tan hermosa idea y se
propuso recomendarla a toda la Iglesia Universal. |
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En 1862,
contenta porque su obra de la Propagación de la Fe
estaba ya muy extendida murió santamente y
satisfecha de haber podido contribuir eficazmente a
favor de las misiones católicas. |
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Veinte
años después, en 1882, el Papa León XIII extendió la
Obra de la Propagación de la Fe a todo el mundo, y
ahora cada año, el mes de octubre, y especialmente
en el tercer domingo de este mes, los católicos
fervorosos ofrecen oraciones, sacrificios y limosnas
por las misiones y los misioneros del mundo entero. |
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El 25 de
febrero de 1963, el beato Juan XXIII declaró la
heroicidad de sus virtudes, lo que le vale el título
de Venerable. |
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