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San
Bruno |
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San Hugo
reconoció en ellos los que había visto en sueños y
los llevó hacia el monte que le había sido indicado
en la visión. Aquel sitio se llamaba Cartuja, y los
nuevos religiosos recibieron el nombre de Cartujos.
San Bruno redactó para sus monjes un reglamento que
es quizás el más severo que ha existido para una
comunidad. Silencio perpetuo. Levantarse a media
noche a rezar por más de una hora. A las 5:30 de la
mañana ir otra vez a rezar a la capilla por otra
hora, todo en coro. Lo mismo a mediodía y al
atardecer. |
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Nunca
comer carne ni tomar licores. Recibir visitas
solamente una vez por año. Dedicarse por varias
horas al día al estudio o a labores manuales
especialmente a copiar libros. Vivir totalmente
incomunicados con el mundo. Es un reglamento propio
para hombres que quieren hacer gran penitencia por
los pecadores y llegar a un alto grado de santidad.
San Hugo llegó a admirar tanto la sabiduría y la
santidad de San Bruno, que lo eligió como su
director espiritual, y cada vez que podía se iba al
convento de la Cartuja a pasar unos días en silencio
y oración y pedirle consejos al santo fundador. |
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Los
últimos años del santo los pasó entre misiones que
le confiaba el Sumo Pontífice, y largas temporadas
en el convento dedicado a la contemplación y a la
penitencia. Su fama de santo era ya muy grande. El
Santo expiró el domingo 6 de octubre de 1101,
dejando en la tierra como recuerdo una fundación
religiosa que ha sido famosa en todo el mundo por su
santidad y su austeridad. San Bruno no ha sido
canonizado formalmente, pues los Cartujos rehuyen
todas las manifestaciones públicas. |
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