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Santa
Gertrudis la Magna |
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Fiesta: 16 de Noviembre |
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1256 - †
1302 |
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eligiosa
benedictina alemana, de gran cultura
filosófica y literaria, que destacó por su
don de contemplación. Una de los primeros
apóstoles del Sagrado
Corazón de Jesús. Nació el 6 de enero de
1256 en Eisleben, Alemania. Nada se sabe
acerca de su familia, ni siquiera el nombre
de sus padres. A los cinco años de edad
ingresó en el convento de Helfta. En aquel
tiempo, el monasterio estaba a cargo de la
Santa e iluminada abadesa Gertrudis de
Hackerborn, bajo cuya dirección el convento
prosperó de manera sobresaliente, tanto en
la observancia de la regla monástica, como
en la actividad intelectual , a la que
contribuyeron Santa Lioba y sus monjas
anglo-sajonas, formadas en Alemania. |
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A
Gertrudis se le puso bajo el cuidado de su tía Santa
Matilde, quien era hermana de la abadesa y estaba a
cargo del alumnado. Así pues, desde muy temprano
creció entre Gertrudis y Santa Matilde, una buena
amistad. Se dice que Gertrudis poseía cualidades
excepcionales para el estudio y no fue hasta pasados
los veinticinco años de edad que recibió el impacto
de su primera visión, que sería sólo el comienzo de
una serie de revelaciones que tendría sucesivamente
a lo largo de su vida, hasta el momento de su
muerte. En la vida de Santa Gertrudis no se
registran fases abruptas, no hay una conversión
repentina del pecado a la santidad. Ella pasó del
alumnado a la comunidad religiosa. Por fuera, su
vida era la de una monja benedictina sencilla, como
las demás. Su caridad sin límites abarcaba a todos;
tanto a los ricos como a los pobres, a los letrados
como a los comunes, al monarca en su trono, como al
campesino en su parcela; se manifestaba en una
tierna compasión hacia las almas en el purgatorio,
en un gran anhelo de perfeccionamiento en las almas
consagradas a Dios. Su humildad era tan profunda que
se preguntaba cómo es que la Tierra podía soportar a
un alma tan pecadora como la suya. Era frecuente que
se encontrara en éxtasis y que se desconectara de lo
que ocurría a su alrededor. Tenía el don de profecía
y el de obrar milagros. |
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Muchos
de los escritos de Santa Gertrudis han desaparecido.
Uno de los que se conserva, por ejemplo, es "El
Heraldo de la amorosa bondad de Dios". Sus libros
son los más interesantes junto con los de Teresa de
Ávila, Santa Catalina, San Juan de la Cruz. Todos
los trabajos de Santa Gertrudis se escribieron en
latín, que ella usaba con facilidad y gracia. El
lenguaje que se maneja en los escritos de Santa
Gertrudis es elegante, impregnado de imágenes
sacadas de pasajes bíblicos, que manifiestan su
elevada contemplación. Lanspergius, ayudado por
Loher, editó los textos y escribió los prefacios.
Los escritos tuvieron una cálida recepción
especialmente en España. |
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Murió en
Helfta, cerca de Eisleben, Sajonia, en 1302. |
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