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San
Leandro |
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Elegido
obispo de Sevilla, creó una escuela, en la que se
enseñaban no sólo las ciencias sagradas, sino
también todas las artes conocidas en aquel tiempo.
Entre los alumnos, se encontraban Hermenegildo y
Recaredo, hijos del rey visigodo Leovigildo. Allí
comenzó el proceso de conversión de Hermenegildo,
que lo llevaría a abandonar el arrianismo y a
abrazar la fe católica. Y, también, el
enfrentamiento con su padre, que desembocaría en una
guerra. A consecuencia
de esta guerra, a Leandro le tocó ir al destierro.
Cuando mejoró la situación, pudo volver a Sevilla. |
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El nuevo
rey, aconsejado por Leandro, convocó el Concilio III
de Toledo, en el que rechazó la herejía arriana y
abrazó la fe católica. A Leandro le debemos no sólo
la conversión del rey, sino también el haber
contribuido al resurgir de la vida cristiana por
todos los rincones de la Península: se fundaron
monasterios, se establecieron parroquias por pueblos
y ciudades y nuevos Concilios de Toledo dieron
sabias legislaciones en materias religiosas y
civiles. |
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Los
últimos años de su vida fueron fecundos en obras
santas, dignas del mejor obispo: penitencias,
ayunos, estudio de las
Sagradas Escrituras, obligaciones pastorales,
predicaba sermones y escribía tratados teológicos.
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Afligido
por la enfermedad de la gota murió el obispo
Leandro, en Sevilla, el año 601, dejando fama de
verdadero hombre de estado y de obispo. |
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