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Santa
Rebeca |
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Después
anduvo por muchas escuelas de la montaña libanesa
enseñando el catecismo. Hubo revueltas políticas.
Ella, confiando en Dios, superó los instantes en que
vio morir a personas. Salvó a un niño bajo su
hábito. |
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Marchó
después al convento de la Congregación de las Madres
Libanesas Maronitas (1871-1914). Tanto le gustó esta
Congregación, que se quedó en ella. Cayó enferma y
la enviaron a Beirut para que se curase. Se alivió
su dolor por algún tiempo. Para probar su santidad,
tuvo las pruebas de su ceguera y parálisis. |
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Nunca,
sin embargo, perdió la luz de su bello rostro. Llena
de méritos y ante la admiración de todos, murió el
23 de marzo de 1914. Juan Pablo II la declaró santa
el diez de junio del 2001. |
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